Un nuevo musical folklero le da voz a Eurídice para contar el famoso mito de Orfeo y el Inframundo desde su perspectiva en Eurídice Según Eurídice, una obra que no sólo voltea los papeles de una leyenda que todos conocemos, pero nos ofrece una precuela con la que queda claro que el destino no tiene por qué ser una marca indeleble y escarlata, en un cautivador montaje donde los actores son sus propios instrumentos y la mítica Grecia se vuelve cualquier lugar en el mundo en un presente donde los dioses caminan entre nosotros y hasta ordenan cosas por Amazon.

Hoy en día es común que el teatro musical se inspire en la mitología griega para llevarla a los escenarios de formas diversas. Desde The Lightning Thief y hasta Hadestown, dioses y demidioses se pasean por las tablas cantando los relatos por los que los conocemos. Pero Eurídice Según Eurídice propone una nueva cosa emocionante: toma el famoso mito y le da la vuelta para presentarnos un lado B, una historia con un origen que ya resuena con nosotros, pero un camino nuevo que nos toca descubrir. En una puesta que no pretende sino cierta artesanía en su abordar la parte musical del asunto, donde lo importante es entender que Eurídice, esta figura trágica que siempre ha estado destinada a morir dos veces. Una en el mundo mortal, y una segunda en el Inframundo, también tiene una voz propia, una historia antes de Orfeo, y la posibilidad de tomar cartas en el asunto.

Eurídice Según Eurídice

La fábula es muy probable que la conozcas: Eurídice fallece el día de su boda con Orfeo (depende de quién relate el mito, pudiera ser por una mordida de serpiente, pudiera ser por picadura de abeja), y Orfeo queda tan desconsolado que decide viajar hasta el Inframundo, enfrentar a Hades con su lira, y pedir un permiso imposible que le permita conducir a Eurídice de regreso al mundo de los vivos. Hades accede y le otorga la prórroga, con un sólo requisito, él debe encontrar la manera de salir del Ares a pie, seguido por Eurídice a quién él no debe voltear a ver hasta no estar fuera del mundo de los muertos. Pero Orfeo se pone nervioso a meros pasos de salir del Inframundo y soltando una mirada hacia sus espaldas en busca de Eurídice la condena a permanecer muerta para siempre. Sí. ¿Pero en toda esa historia donde está Eurídice si no es siguiendo a su esposo, literalmente a sus talones?

Eurídice Según Eurídice

Wright y Grainger deciden contestar esa pregunta con un musical que estrenan en el Adelaide Fringe en 2019, que en realidad es respuesta a su propio musical anterior dedicado a Orfeo, para armar un relato más completo que incluya las visiones de ambos lados. Y es Ana Graham (directora) la que se lo trae a México en un franco tour por varias locaciones de la Ciudad, pero que empieza en el pertinente Jardín Escénico, donde los ventanales que dan a los árboles allá afuera realmente nos transportan a este cuento modernizado protagonizado por la hija de la diosa Ceres, básicamente la madre tierra.

Entonces Eurídice Según Eurídice comienza con una pequeña semi diosa, apenas una niña, que decide cambiarse el nombre que la tiene anclada a un destino horrible, para mejor llamarse Leni, y buscar su propio camino. Una pequeña aferrada a vestirse con un traje de Superman, convencida de que ella puede ser una superhéroe y cantando a todo pulmón una porra sobre cómo nunca, nunca, nunca hará lo que los demás le digan que tiene que hacer. Una muy joven diosa negada a repetir los pasos de una Eurídice que jamás tuvo voz propia.

Eurídice Según Eurídice

Hasta que conoce a Ari, Aristeo, otra deidad oculta en piel humana, amante de las abejas y de la lira que lo acompaña. Y entendiéndolo como una especie de Orfeo, pero no Orfeo, Leni decide darle una oportunidad. Una oportunidad para crear bella música juntos, para jurarse amor eterno, para decirse con pasos de tap lo que en palabras sobra, para formar una vida juntos, y desde la adolescencia, cuando Leni en realidad aún tiene mucho por vivir y aprender, deciden casarse. Pero como muchas parejas jóvenes, el entusiasmo del enamoramiento se desvance hacia la diaria decisión consciente y voluntaria de permanecer juntos, y las tentaciones terminan por ser más que el amor que se juraron.

Eurídice Según Eurídice

Y Leni se enfrenta contra su primer gran duelo, que no es el de ella perdiendo la vida, como todo este tiempo había estado evitando, pero el de ella desquebrajada tras quedarse sin su otra mitad. Y ahí donde el traje de Superman y la decisión de ser dueña de sus propios pasos la habían estado acompañando, la tristeza da cabida a la profecía, y Eurídice termina por caer en los cálidos brazos de un Orfeo que pareciera ser, en efecto, aquél que el destino le tenía guardado desde siempre. Su amor, y aunque Leni lo tenga olvidado, su fatídico final. Pero Wright y Grainger no nos regresan al mito que conocemos, pero en un bar de almas fallecidas le dan una última oportunidad a Eurídice para decidir quién quiere ser: ¿la trágica damisela necesitada del rescate de un hombre que aunque la ama no le puede prometer la salvación… o su propio Superman?

Eurídice Según Eurídice

La leyenda es sencilla pero bella en manos de estos autores que encuentran una manera muy relacionable de hablarle al público del presente. Especialmente a la audiencia joven. Al espectador de amores aún inmaduros e indecisos. Al que se está enfrentando con la oscuridad de un rompimiento, una separación, un distanciamiento. La Eurídice de Wright y Grainger está atrapada entre «siempre elegiré amarte» y «tenemos que dejar ir las historias que creemos nos definen», y es un limbo desolador que más de uno hemos pisado allá afuera. Más de uno nos hemos servido un vaso de whiskey en el bar del Inframundo de las almas desesperanzadas.

Eurídice Según Eurídice

Pero Ana Graham dirige este cuento que pasa en realidad por muchísimos matices desde una cierta celebración. No sólo una que se acompaña todo el tiempo de música, no porque todo el tiempo estén cantando ni mucho menos, no podría ser un musical más distinto que eso, pero porque siempre está acompañado de un beat, de un ritmo, de un score que le da paso. Tal vez los mismos pasos que Eurídice habría caminado detrás de Orfeo en el Ares. Eurídice Según Eurídice nunca deja de sonar. Y los actores nos alientan a ser parte de este festejo musical desde que ponemos un pie adentro del teatro, y todo el tiempo que de narraturgia en narraturgia nos hacen parte de la leyenda para a momentos pedir que nuestras voces se unan a coro con las de ellos en esta historia que nos pertenece a todos.

Eurídice Según Eurídice

Músicalmente hablando Eurídice Según Eurídice es preciosa. Canciones originales con un sonidito folk, balada rockera, se integran con otras que conocemos bien y que se cantan en su inglés original como «Time after time», una melodía que se acaba convirtiendo en una especie de himno, y que nos repite como mantra que para Orfeo «If you’re lost, you can look, and you will find me, time after time. If you fall, I will catch you, I’ll be waiting, time after time» es la promesa que le tiene hecha a Leni, y por eso es que pretende desafiar hasta la muerte para rescatarla. Y que Grainger de forma ingeniosa consigue hacer parte de la partitura cuando Eurídice escucha las palabras «Tenemos que dejar ir las historias que creemos nos definen».

Eurídice Según Eurídice

Tal vez lo más bello de este score, de hecho, son los motifs. Musicalizada no sólo por la guitarra que se toca en vivo, pero por una consola loopera y hasta percuciones corporales, es fácil identificar las melodías que Grainger le otorga a sus momentos y sus personajes, quizá la más memorable de todas la de las abejas que Ari carga con él para bien o para mal. Ana Graham y Critobal Maryán en la dirección musical entienden eso de forma pertinente lo suficiente para permitirle a estos sonidos ser hilo conductor y protagonistas, incluso cuando de dibujar el trazo se trata. Porque la realidad es que Aldo Guerra, encargado de la instrumentalización en vivo, tiene que permanecer mucho tiempo cerca de la consola para no perder un sólo queue.

Eurídice Según Eurídice

Lo que me lleva a hablar de los dos magníficos intérpretes que le dan vida al mito. Por un lado, precisamente Aldo, que cargando su guitarra por toda la pasarela que funciona como el único espacio de ficción, porque éstos dos no necesitan más, se encarga de enamorarnos con dos hombres que no podrían ser más distintos, Ari y Orfeo. Pero también de hacernos detestarlo cuando es debido. Y es su voz la que retumba por los ventanales del Jardín Escénico con las palabras «time after time«, como no podría ser la de nadie más.

Eurídice Según Eurídice

Pero María Kemp carga el peso de ser la voz de este nuevo mito. La primera en mucho tiempo. Y lo hace con absoluto encanto. Su Leni es sencillamente adorable y su viaje uno muy completo. De ingenua y aferrada, a rota y confundida, a enamorada aún si no del todo madura, pero consciente, a desvalijada, para finalmente encontrar su yo más sabio, y uno para el que impera el amor propio. Kemp nos transporta en ese camino con ella como si nos tuviera cargados en su espalda. Y jamás pierde el entusiasmo por contar esta historia, como si su Leni supiera que Eurídice está siendo escuchada por primera vez. En su boca las palabras de Kate Bush, «I know you have a little life in you yet, I know you have a lot of strength left», cobran mayor sentido.

Eurídice Según Eurídice

Eurídice Según Eurídice está bien pensada desde el inicio. Porque así como en el Jardín Escénico latía con un corazón especial, que sólo un lugar iluminado por ambos hemisferios y verde hacia donde uno volteé puede dotar, los siguientes espacios -que ninguno es un teatro tradicional- donde se presente, cada uno le dará el regalo de su propia personalidad. Y siempre será distinto, pero siempre será una historia que se pueda contar donde sea. Que eso nos quiere decir esta puesta. El destino no está preescrito y nuestras historias no han sido entintadas hasta su punto final, todo puede cambiar, todo puede variar. Y qué mejor manera de probarlo que llevándola a cada espacio que se pueda en este montaje itinerante que viaja tan ligero y melódico, y se clava bonito en el pecho como la música del mismo Orfeo.

Eurídice Según Eurídice se presenta en este lapso en la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles sábados 17:00 y 19:00, domingos 16:00 y 18:00 hasta el 4 de abril, para de ahí moverse a Laguna y en mayo al Museo de Arte Popular.