Ignacio Riva Palacio atraviesa uno de los duelos más difíciles de la vida, el de dejar ir a un padre en La Cápsula, un unipersonal dirigido por Diego del Río para el Foro Shakespeare, donde no es sólo el soltar a un papá que se va (y que quiere irse), pero el regresar en un viaje por la memoria a la persona que fue y también la que no fue, lo que conflictúa esta despedida cargada de cosas por decir entre un hijo y el hombre que lo llenó de música e historias para eventualmente comenzar a marchitarse.

La Cápsula con Ignacio Riva Palacio

Un banco vacío y el sonido de una nostálgica melodía a piano es todo lo que Diego del Río necesita para que un papá cobre vida de manera casi corpórea en el escenario de La Cápsula. En gran medida es la contención con la que Diego trabaja un unipersonal que coloca acotado en una tarima pequeñita , y en otra, la enorme capacidad evocativa de Ignacio Riva Palacio en ese espacio reducido para concentrarse en las imágenes que puede crear con su relato, y las emociones sin disfraz que va soltando, al tiempo que se despide de un papá que no fue todo un modelo… ¿pero es que realmente existe el padre perfecto?

La Cápsula con Ignacio Riva Palacio

El monólogo escrito por Diego Casado Rubio (adaptado por Diego del Río e Ignacio Riva Palacio) es en toda medida una carta del adiós. Escuchando la melodía que su papá solía tocar en el piano, un hombre recuerda el momento en el que su padre le hizo la petición de acompañarlo en un último viaje a Canadá, donde ha encontrado un lugar que le ofrece a la gente la posibilidad de morir sin dolor y bajo sus propios términos en cápsulas que simplemente los dejan ir en un ambiente que busca combatir el miedo y ansiedad que acompañan inevitablemente a la muerte. Un pedido por eutanasia por parte de un hombre que no está desahuciado de ninguna forma, pero sí harto de enfrentar a una vejez que lo ha transformado al punto en el que le cuesta trabajo reconocerse, y lo tiene fatigado hasta la médula.

La Cápsula con Ignacio Riva Palacio

La Cápsula no es en realidad un tratado moral sobre la muerte asistida y las polémicas que involucrarían una petición como la de este padre, si no más bien un recorrido emocional por la relación de un papá y un hijo que, como muchas, está fracturada por cosas que nunca se dijeron, y distanciada por cuentos que suenan a fantasía y a mentira, y que le han impedido a un hijo ver a su papá de forma sincera. A pesar del cariño. A pesar del vínculo. Libre de melodrama victimizante, pero sí hacia el retrato honesto de lo que son las relaciones humanas: complejas, con huecos, amores con heridas, recuerdos que se mezclan entre los que enternecen y los que arden, y rara vez un caminar sobre hojuelas.

La Cápsula con Ignacio Riva Palacio

Y más importante, y desgarrador finalmente, la mirada de un hijo que conforme va creciendo le va tocando ver a su papá perder el brío del hombre que siempre conoció e ir languideciendo no sólo física, pero también anímicamente. Una experiencia de vida de la que nadie podemos librarnos, y que difícilmente podemos atravesar con frialdad y sin los golpes que atiza el tiempo. Y es ahí donde se concentra Casado Rubio como escritor, y Diego del Río como director, para permitirle a Ignacio Riva Palacio sostener el entero de su monólogo en la imagen de un papá que no está listo para dejar ir, pero tampoco preparado para ver hundido, aún si sus memorias de un hombre con más vigor puedan estar llenas de válidos reproches para un hombre del que jamás escuchó que le dijera que estaba orgulloso de él.

La Cápsula con Ignacio Riva Palacio

Con una absoluta capacidad carismática que provoca una conexión inmediata con este invidivuo, pero también silencios y miradas que Ignacio utiliza para decir mucho más de lo que es capaz de expresar con sus anécdotas, es su interpretación la que le da a un texto en realidad ligero una profundidad muy especial. Es en la manera en la que Nacho reacciona a una melodía que no para de sonar en el ambiente, en la que mira sus manos tratando de entender a dónde se fue todo, cómo cambia el cuerpo, en la que encuentra la partida de su padre como un último acto heróico que La Cápsula cobra un sentido sumamente conmovedor. Ignacio Riva Palacio no tiene miedo a romperse y a recuperarse riéndose un poco de sí mismo y la torpeza familiar al tratar con emociones que generalmente preferimos barrer abajo del tapete.

La Cápsula con Ignacio Riva Palacio

Sólo están él y sus variadas sombras que se proyectan en este restringido dispositivo, diseñado por Emilio Zurita, que por un lado enfrentan al hijo contra una especie de caja que lo amuralla, como amurallada pareciera de pronto estar la comunicación con su padre, pero otro lado lo posiciona en ese encierro al que su papá habría de enfrentarse adentro de una cápsula, no desde la literalidad ilustrativa, pero desde lo que podemos entender como una posición encajonada y sin un afuera. Es el hijo colocado en la posición de su padre, una en la que no es que haya claustrofobia, pero tampoco una visible salida. Un padre en toda medida sano que simple y sencillamente quiere poder decidir él, antes de que el cuerpo que ya le anuncia su fecha de caducidad, lo deje sin opciones propias.

La Cápsula con Ignacio Riva Palacio

El mayor y más bello acento de La Cápsula, sin embargo, cae en manos de Andrés Penella, encargado de musicalizar la puesta. Es él quien encuentra un sonido para el padre y lo hace dejando nostalgia en el aire, pero al mismo tiempo una melodía que podemos entender como alegre y reconfortante para un padre que la escuchaba y tocaba como un lugar seguro. Penella y del Río consiguen que sea la música la que se termine por convertir en presencia. Es el fantasma del recuerdo que de una forma casi literal flota en el teatro para quedarse unos segundos como un eco. Y ahí donde la escena es en realidad minimalista, es de forma auditiva que el escenario termina por llenarse de algo intangible, pero ciertamente paliativo. El ancla y el refugio de La Cápsula, un monólogo que consigue quedarse en el corazón, la memoria y el oído.

La Cápsula se presenta viernes y sábados a las 8:30 hrs en Foro Shakespeare.