El musical de The Lost Boys ha sido uno de los más novedosos de este año. Adaptar el clásico de culto del cine al escenario fue un movimiento arriesgado, pero el musical ha jugado bien sus cartas: la música, el elenco, la escenografía y lo que tienen que decir las canciones sobre pertenecer.
La adaptación musical de The Lost Boys fue una apuesta arriesgada desde el momento uno para Broadway. Tomar un clásico de culto del cine de los 80’s para llevarlo al teatro no era tarea fácil, sobre todo si consideramos la trama de la película y el género vampírico que nunca ha sido especialmente exitoso en Broadway. Pero para la sorpresa de muchos que dudaban, el equipo detrás de la obra de teatro hizo un muy buen trabajo. Especialmente si le ponemos atención al score.
La música de The Rescues (banda encargada de componer el score original para el musical) logra capturar la esencia de la trama principal de la forma más fascinante, que básicamente gira en torno a una familia, con una mamá soltera al frente, que se ve obligada a mudarse de Phoenix a Santa Carla en California, donde luego de conocer a una banda de rock local, y a la atractiva Star, los hermanos Michael y Sam terminan envueltos en una trama vampírica que pone a prueba los lazos de sangre contra la sed de sangre humana. Aún cuando Michael y Sam se sienten alienados a esta nueva vida y ávidos por encontrar su lugar en su nueva ciudad y con nueva gente, no deja de ser complejo hablar del sentido de pertenencia a algo o a alguien. Sin embargo, The Lost Boys logra mantener el tema sobre la mesa con canciones pegadizas y un protagonista con el que la audiencia se puede identificar.
LJ Benet lidera este musical portando la piel de Michael Emerson, un adolescente que siente que no pertenece a ningún lugar: en general al mundo que lo rodea, pero ni siquiera realmente a su familia, donde su relación con su hermano Sam y su madre Lucy ha comenzado a fracturarse poco a poco después del divorcio de sus padres. Una crisis de identidad que suena familiar ¿cierto?
Todos pasamos por esa etapa de necesitar encontrar a nuestra gente durante la adolescencia, pero también es cierto que siempre estamos en una constante búsqueda de nuestra familia elegida, y de una identidad que nos represente, sin importar la edad. The Lost Boys lo sabe y hace de eso su columna vertebral: Michael busca encontrarse, Sam busca encajar y Lucy busca un nuevo comienzo.
No es sorpresa entonces que una canción como Belong to Someone sea un himno que expresa con honestidad y dramatismo teatral esa necesidad de pertenecer de pronto anclada al lugar en el que estamos. Michael canta sobre la añoranza de lo que se sentía como su lugar seguro (aunque estuviera lleno de daddy issues sin identificar en ese momento) y expresa su desesperación por encontrar algo a lo que aferrarse: un hogar, una familia, un amor… una conexión real en un mundo que se siente caótico.
El sentido de pertenencia es parte de todos y cada uno en la audiencia. Amar a nuestros amigos como familia elegida nos resulta natural. La canción Brother, a pesar de ser un “bonus track» que uno puede encontrar adicionalmente en el cast album de The Lost Boys en Broadway, lo entiende y lo refleja. Una canción que expresa el amor incondicional a nuestros hermanos (de familia o fraternales) y transmite esa conexión que va mucho más allá de la sangre, incluso para un vampiro.
Y mientras estas canciones se sienten como el reflejo perfecto del sentido de pertenencia, Take My Heart With You juega un papel muy importante como gancho, no sólo para que Michael caiga en la trampa que David (el vampiro principal y líder de la banda de rock) ha puesto frente a él, esperando que se una al clan vampírico de Santa Carla, si no también para apelar a un público que sabe y conoce lo que Michael está sintiendo en ese momento, y decirles: “sé cómo se siente estar perdido, sin hogar y sin rumbo. Aquí, en este musical y en este teatro, estás a salvo”. Esa es la magia con la que cuenta el teatro para poder contar historias, conectar, construir familias a través de la música… dar un sentido de pertenencia.
The Lost Boys ha logrado entender a todas esas personas que se sienten perdidas, que cometen errores buscando respuestas y buscando un hogar, pero que eventualmente regresan a casa. Y eso es lo que conecta con la audiencia. Todos y cada uno de nosotros busca una conexión segura en el mundo, ¿y quién no se ha equivocado cuando está vulnerable? Estas canciones son sólo algunos ejemplos de la variedad de temas que The Lost Boys acoge bajo su manto; tenemos a las familias disfuncionales, el aceptarse a uno mismo, la pérdida de la esperanza y la recuperación del coraje para enfrentar las cosas, sobrevivir a una noche más para seguir adelante y saber que vas a estar bien.
Todos estos sentimientos son universales, para cualquier etapa y cualquier momento. Como Michael, como Sam estamos en la constante búsqueda de un grupo de personas que se sientan como nosotros, y ya que las encontramos nos aferramos con fuerza, no siempre de la manera más acertada. Conectamos, hacemos amigos, creamos familias. The Lost Boys no sólo lo abraza con su música y su puesta en escena, pero se puede ver que se ha filtrado en la conexión que el mismo elenco ha creado entre sí, como una especie de último mensaje que nos deja la puesta a los que la estamos siguiendo de que todos encontramos eventualmente nuestro lugar, de que la vida juega sus cartas para ponerte justo donde perteneces y tu trabajo es descifrar cómo encajar ahí. Y así es, todos queremos pertenecer y sólo nos queda averiguar cómo. No es perfecto, no sale bien a la primera, pero siempre vale la pena.
¿Cuál es tu canción favorita en el score de The Lost Boys, y con cuál es con la que te identificas?







