La Compañía Nacional de Teatro nos regresa al siglo XVII de Molière para hacer homenaje a Héctor Mendoza con Misantropías, una comedia donde una serie de autores, incluyendo a Molière y al mismo Mendoza se reconocen dentro del quehacer teatral, para hacer una crítica a la sociedad como aquella del Minsántropo en un enredo romántico tras bambalinas dentro de un montaje neoclasicista de decadente y bella hechura.

Luis de Tavira toma las riendas de la Compañía Nacional de Teatro para hacerle un homenaje al maestro Héctor Mendoza con un montaje de Misantropías que inevitablemente llama a que la audiencia llegue a su butaca con un cierto conocimiento del teatro y sus autores para poder pescar las muchas referencias de un título al que no podemos llamar especialmente universal. Grandilocuente y llamativo, sin duda, pero nicho, en su tipo de comedia más… intelectual.

Misantropías de la Compañía Nacional de Teatro
Fotos: Cortesía CNT

Héctor Mendoza toma la figura de Molière para hablar del teatro mismo. Iniciando con un Juan (desde ahí el nombre de pila de Molière, Jean Baptiste) referenciando a la hipocondria de la renombrada Enfermo Imaginario, para permitirle al personaje a su vez escribir y dirigir la controversial El Misántropo, dentro de otra ficción y con su propia compañía de actores, donde el osco Alceste se va arrinconando y pone en peligro su propio teatro en un despliegue de soberbia, mientras la coqueta Celimene intenta salvar a la compañía con un poco de inocente flirteo, que termina por convertirse en batalla por su atención entre el mismo Alceste, su amigo Philinte, y el mal-poeta pero posible fuente de financiamiento Oronte, mientras otros varios intereses románticos van metiendo su propia intriga al caso.

Misantropías de la Compañía Nacional de Teatro

Al tiempo que fuera de esa sub-ficción, Juan, el reflejo de la misantropía del propio Molière, discute con su ex amante Magdalena (la referencia directa es Madeleine Béjart), madre de su actual esposa, Armande Béjart, que a su vez ha sido engañada pero no es como que a ella le falte su propia lista de concubinos, sobre los pormenores de su compañía, sus actrices y actores, el amorío que dejaron ir porque era conveniente, al menos para él, entre otras cosas. Donde Magdalena no puede evitar reaccionar desde el resentimiento, y a Juan no le podría importar menos. Todo adornado con un bonito moño de meta-ficción cuando De Tavira nos presenta al mismo Héctor Mendoza y los actores de la CNT como la última capa de esta matrioshka teatral de autores involucrados -quizá demasiado involucrados- en las propias tramas que los inspiran y aquejan.

Misantropías de la Compañía Nacional de Teatro

La comedia de Mendoza es inteligentísima, y sin embargo en este montaje para el Julio Castillo, son muchos los momentos que pasan destonados y desequilibrados. Y pudiera tener que ver con un Luis Rábago que como Juan y Alceste trabaja desde lo vocal, pero no se interesa mucho más de eso por participar en la escena, dejando a sus compañeros peloteando contra la pared en solitario, especialmente a Octavia Popesku que como Magdalena termina por leerse excesivamente gritada en una secuencia de momentos en los que está continuamente aislada, sola con Rábago y sin mucha posibilidad de complicidad; o con un armado complicado y complejo que prioriza la estética a la comprensión y el humor, y termina en un enredo cuya intención y significado requeriría de explicación para muchos. Especialmente la audiencia de calle.

Misantropías de la Compañía Nacional de Teatro

¿Es Misantropías en toda medida un homenaje? Por supuesto, pero no puedo evitar cuestionar si permanece como una palmadita en la espalda de teatrero a teatrero que no incluye del todo a la audiencia. Incluso en su manera de atrapar la crítica social de Molière y su Misántropo de regreso entre la tramoya de un teatro. Luis de Tavira expone lo que conoce y muestra admiración por un docente y director que marcó pauta, y en su visión llena de teatralidad escribe una carta de amor al arte que le ha dado un legado, pero en un proceso de cierto regodeo Misantropías queda lejos de caer en el encanto de aquella tragicomedia de Molière que podía acestar crítica, y sátira ácida de golpe.

Misantropías de la Compañía Nacional de Teatro

Aún con actores de número en el elenco, las escenas que consiguen una mejor conexión con la audiencia y risas honestas suceden entre la Celimene de Marissa Saavedra y la Arsinoe de Georgina Arriola Martínez, mustias enemigas, que trabajan desde una farsa más pomposa encontrándose en el medio; aunque es innegable que Arturo Beristain le saca oro a las declamaciones fallidas de Oronte y hace ridículo de la vanidad que a Molière y a Mendoza les interesa recalcar como culpable de la misantropía en los menos sociales.

Donde Misantropías se muestra ostentosa e imponente es en los cuadros que el maestro De Tavira trabaja junto a su diseñador de escenografía, Jesús Hernández, el vestuario de Jerildy Bosch, maquillaje de Maricela Estrada, y la música en vivo de Sebastián Espinosa Carrasco. Creativos que toman la tarea de reinterpretar la estética y formas de la Francia de Luis XIV con sentido del humor y decadencia, pero espolvoreadas con magnificencia. El aparato escénico de Hernández gira para presumirnos sus muchos ángulos y se repleta de espejos donde la reflexión hace las veces de estos múltiples alter egos multiplicados dentro del teatro, al tiempo que nos deja ver la cotidianeida de un detrás de escena mucho más ordinario.

Misantropías de la Compañía Nacional de Teatro

El neoclacisismo de Molière toma formas simpáticas y ciertamente rimbombantes en estos personajes que son fácilmente una fantasía de época, pero rápidamente se decodifican para regresar a ser sólo actores, sólo avatares en la mente de un autor. Y puede ser que sea la música, coros de finura aristocrática y el cello de Elvira Marzal que se va asomando por la escena como si su trabajo fuera no dejar en el descuido paupérrimo del silencio a estas personas que requieren su propio acompañamiento orquestral, la que termina por dar el toque satírico y bello, cuidado en sus detalles a la visión que termina por ser Misantropías.

Misantropías se presenta de jueves a domingo a las 19:00pm en el Teatro del Bosque Julio Castillo.