El viaje espacial más hacia un amor perdido, que un satélite per se, regresa con Te Quiero Hasta La Luna, una simpática comedia romántica que se había ausentado por años en México, y ahora regresa con el mismo encanto de siempre, la misma directora que le dio vida y que lo trajo de Buenos Aires desde la primera vez, pero un nuevo elenco de lo más carismático en María Kemp y Miguel Tercero que consiguen hacer de este round trip en cohete uno que verdaderamente te hace ver estrellas.

Se dice mucho que no es el destino, sino con quién lo acompañas lo que realmente importa. De modo que el viaje puede ser cruzando el espacio hacia la luna, pero lo que acaba importando es la persona en el asiento de al lado. Y finalmente el recorrido por la línea del tiempo, el que lleva a dos individuos a amarrarse el cinturón de seguridad y transportarse a kilómetros de distancia juntos. El a dónde es lo de menos, es el con quién, y en Te Quiero Hasta La Luna eso es clarísimo. El espacio es sin duda un personaje, pero bien pudiera haber sido una carretera, porque el túnel que más nos interesa cruzar es el del tiempo que hace que dos personas estén conectadas en más de una vida.

Te Quiero Hasta La Luna 2026

Por supuesto, ésta no es la primera vez que Te Quiero Hasta La Luna se monta en México. Muy por el contrario, la directora Anahí Allué la volvió una parada obligatoria para los amantes de la comedia romántica desde la primera vez que se la trajo de Argentina al Bataclán en 2011, y de ahí la ha movido por varios otros teatros y distintos elencos que le fueron dando vida a Pablo y Julia con el paso de los años. Encontrando siempre nuevas cosas en el texto y en la ilusión espacial que nos ofrecía. Pero por una larga temporada, Te Quiero Hasta La Luna se había quedado guardadita en un cajón. Hasta ahora que Allué la retoma al lado de los actores María Kemp y Miguel Tercero, y un equipo de creativos que incluye a María Vergara en la iluminación y Norberto Reyes en la escenografía que verdaderamente consiguen hacer de esta parada en tierra lunar una experiencia astral.

Te Quiero Hasta La Luna 2026

Porque lo primero que sucede al entrar al Foro Lucerna ya es en toda medida cósmico. Uno pone pie dentro de lo que se siente como una galaxia, con esféricos cuerpos espaciales que te reciben como un planetario vibrando en tonos magenta, azulado y verde. Y en medio de todo eso, una limpia plataforma blanca con dos sillas se convierte en lo que ha de ser la cabina de un cohete espacial con rumbo a la Luna donde en menos de dos metros cuadrados, dos ex amantes habrán de recordar quiénes fueron, antes de finalmente bajar al espacio exterior y quedar asombrados de hasta dónde los ha llevado su relación… literalmente fuera de este planeta.

Te Quiero Hasta La Luna 2026

La historia original de Matías Puricello, Fran Ruiz Barlett y Sofía González Gil tiene mucho de sci-fi, aunque el naturalismo ante lo imposible es tanto en la obra, que la fantasía termina por convertirse meramente en el espacio mágico que funciona ante todo como cápsula del tiempo. Julia y Pablo se reencuentran dentro de este tour, una vacación cualquiera para ellos, como si de estar yendo a ver un cenote o un resort en medio de la selva se tratara. Ya no tienen una relación, pero cuando la tuvieron se prometieron este viaje a la luna y lo compraron, de modo que ambos han decidido acudir al llamado de este encuentro que el pasado les tenía planeado tiempo… mucho tiempo atrás.

Te Quiero Hasta La Luna 2026

Porque lo que aprendemos rápidamente a su lado es que la luna ha marcado su relación desde que eran chiquitos y a los 7 años se conocieron en la escuela, donde por primera vez se hicieron reír. Y desde entonces, la luna nunca ha dejado de estar presente para ellos, incluso en sus debates, uno la ve amarilla y el otro blanca, y no se pueden poner de acuerdo. Dentro de la pequeña cabina, Julia y Pablo pasan de tener 30, a volver a los 7, a transportarse a los 12 y de regreso, continuamente preguntándose el uno al otro, «¿Qúe edad tienes?», cosa que detona un nuevo viaje al pasado. Un flashback que nos permite alumbrar un poquito de quiénes fueron ellos. De por qué se eligieron cuando eran demasiado jóvenes para elegir lo que fuera. Qué los unió, que los hacía compatibles, qué los hacía especiales, y nunca realmente nos enteramos de qué fue lo que los separó… la vida, suponemos, quizá sus marcadas diferencias, pero lo que es una realidad es que desde el principio todo el universo pareciera gritarles: son ustedes, siempre han sido ustedes.

Te Quiero Hasta La Luna 2026

En el presente, la tensión pareciera negada a soltarlos. Hay una rencilla, pero no lo suficiente para ser rencor, meramente historia compartida. Ambos están en un lugar distinto, ella tiene un nuevo trabajo, él se ha deconstruido, ella quizá ya tuvo encuentros con otros hombres… especialmente el que atienda la papelería, y él claramente no puede combatir los celos de siquiera imaginarlo. Pablo tiene una sola canción que cantar, porque aprendió a tocar el ukulele, una genialidad de lo más divertida también compuesta por los autores de la obra, que él insiste que la dedica a su plantita muerta, pero todos sabemos que a la que extraña es a otra. Y finalmente allá arriba, donde pareciera que no hay nada que hacer más que observar la inmensidad, ambos encuentran la tarea de despedir las cenizas de la profesora Margarita, que es finalmente la persona que más por casualidad que otra cosa -tal vez destino-, les dio su primer instante de comunión.

Te Quiero Hasta La Luna 2026

El viaje no está libre de sus propios atorones, una ventana que no sirve y no les permite ver el espacio alrededor, o la ropa invernal olvidada en casa que tiene a Julia muriéndose de frío, pero no dejan de ser mezquinas problemáticas que parecieran querer decirnos que tal vez siempre tuvieron de eso. Tropezones en el camino al destino que se tenían planeado que no supieron ver como minucias y tal vez crecieron para convertirse en planetas que ya no podían sortear. Y ahora, en medio de los espacios, no son más que obstáculos, porque el destino es ni más ni menos que la luna. Que es gris, por cierto, ni blanca, ni amarilla, un detalle más que tal vez pudieron haber dejado ir desde niños porque igual no era tan importante tomando en cuenta que ninguno de ellos tenía la respuesta correcta, sólo una visión diferente.

Te Quiero Hasta La Luna 2026

Lo que hace entrañable a Te Quiero Hasta La Luna, y que lo ha hecho desde la primera vez que Anahí Allué la montó en México, es la química entre su elenco. Porque en realidad la obra no tiene más. Acá tenemos una ilusión casi mística de lo espacial, pero bien podría estar montada dentro de una caja de zapatos, y seguiría teniendo la misma potencia porque su valor es emocional, y los actores lo cargan sobre los hombros. Y para este remontaje 2026, María Kemp y Miguel Tercero hacen un trabajo realmente especial y tierno que en escena se transforma en absoluta complicidad, en sentido del humor, en un apapacho al corazón y en sensible nostalgia. Ella desde una cierta acidez, una franqueza que aunque acaparazonada termina por ser vulnerable; y él desde lo ingenuo, una mezcla entre sabelotodo y torpeza que lo vuelven un personaje que a veces tiene las respuestas, y al mismo tiempo no tiene idea de qué hacer con ellas. Y juntos son un cometa viajando encendido para cualquiera que los esté viendo.

Te Quiero Hasta La Luna 2026

La atmósfera de este nuevo montaje resulta hechizante. Y sí es el diseño de escenografía casi infantil y al mismo tiempo fascinante de Norberto Reyes, y la iluminación de María Vergara que nos transporta en el tiempo y el espacio; pero es también el diseño de sonido de Iker Madrid, quien en 2011 originó el papel de Pablo en México, y aquí sigue dejando un poco de su polvo de estrellas, y el humor y perfecto timing de la directora Anahí Allué, que en gran medida se ha caracterizado por valerse de comedia puntual, ingeniosa y juguetona. Te Quiero Hasta La Luna vuelve a ser un viaje, como lo fue desde la primera vez, pero ahora reglamurizado hasta lo envolvente. Y uno que finalmente nos recuerda que el espacio es infinito pero a veces nuestra persona es una y una sola. Y conseguir librar el cinturón de asteroides para estar con ella es es sólo cosa de recordar por qué desde el segundo uno se volvió la fuerza gravitacional de nuestras vidas.

Te Quiero Hasta La Luna se presenta se presenta martes y miércoles a las 8:30pm en Foro Lucerna.