La química del amor y la depresión se analiza para levantar más preguntas que respuestas en El Efecto, un inteligente texto de Lucy Prebble que en manos de Paula Watson adquiere un motivo diferente sobre la salud mental, y con una Erika de la Llave a la cabeza que entrega cada céntimo de su espíritu se convierte en una experiencia que orbita alrededor de ella, más que en la composición de cuatro personajes que plantea la dramaturgia original. En cualquier caso, una propuesta de esta obra británica que provoca reflexiones sobre lo incontrolable, con una actriz a la que hay que admirarle precisamente el efecto…que tiene su presencia en el teatro.

El Efecto en Teatro el Granero

¿Qué es el amor sino química, y por tanto insaciable desde su composición más elemental en la sangre? Es quizá una de las preguntas a las que nos lleva Lucy Prebble con El Efecto, un texto con el que explora las consecuencias de experimentar con fármacos en seres humanos, al mismo tiempo que se pregunta si aquello que resulte de la prueba es real o manufacturado, y si fuera fabricado sólo porque es alterado a nivel químico, ¿no lo es entonces todo lo que provocan la dopamina, la adrenalina, las endorfinas y otros tantos neurotransmisores encargados de manipular nuestro sistema incluso a nivel anímico?

El Efecto en Teatro el Granero

Dos jóvenes, llamados Naomi y Tomás en esta traducción por Otto Minera, se inscriben voluntariamente para ser parte de un ensayo clínico para un nuevo fármaco, y comienzan a desarrollar sentimientos el uno por el otro, cosa que pueda desbalancear el experimento, pero que de forma personal los confunde y aterroriza con el no saber si lo que están sintiendo es real o meramente resultado de las pastillas que han estado ingiriendo, que además ni siquiera pueden asegurar que sean las medicinas reales o placebos. En paralelo, la doctora a cargo de las pruebas batalla con su propia salud mental y una depresión que lleva años sin tratar, que pareciera exponenciarse con la cercanía al jefe de la investigación con el que tiempo atrás tuvo un encuentro que la dejó en mal estado, y que ahora pareciera también estarla poniendo a prueba a ella, y no sólo a los sujetos voluntarios.

El Efecto en Teatro el Granero

El texto original de El Efecto está planteado como un juego entre cuatro, con Naomi y Tomás como figuras protagónicas, pero en manos de Paula Watson (directora) y ante todo de un elenco al que no podemos llamar parejo, la intención de la dramaturgia termina por acomodarse alrededor del personaje de Erika de la Llave (la Doctora), dejando a Naomi (Samantha Coronel) y Tristán (David Villegas) más como detonantes secundarios que dueños de su propia trama. En gran medida porque ahí donde Samantha encuentra pathos en su Naomi y una historia propia que la aqueja y la moviliza, una confusión creada por la poca aceptación que tiene de su propia depresión, y su escondido rechazo a la vida que lleva fuera de la clínica, en la que incluso tiene una pareja que la espera; David Villegas no encuentra en Tristán otra cosa que no sea picardía, y lo transforma sólo en un golden retriever juguetón y coqueto sin ningún tipo de dolencia propia, borrando las muchas inseguridades del personaje (especialemente las relacionadas con clase y procedencia) y destinando a la pareja a un rubro secundario a la merced de las historia más compleja.

El Efecto en Teatro el Granero

Que queda en manos de una formidable Erika de la Llave, cuyo personaje acaba por inspirar las preguntas más intrigantes de la puesta que tienen que ver con el manejo de la depresión, con la salud mental de quienes están finalmente a cargo de la salud mental de otros, con la ética médica, y más pertinentemente la pregunta de si la pastilla es la respuesta, un placebo, un parche superficial o agente transformador. Y es el trayecto del personaje el que funciona como compás de la puesta, porque ahí donde Watson mantiene a Naomi y Tristán muy desde el principio en franca hiperactividad, es la Doctora la que va pasando de lo sutil a lo agraviado, y va perdiendo el control de manera paulatina, de modo que es su desprendimiento de la realidad el que acaba por volverse simbólico, contra el manejo de los demás personajes que inician y terminan en un lugar similar de irracionalidad.

El Efecto en Teatro el Granero

En términos de montaje, Paula Watson propone un par de ideas atractivas. La presencia del músico Edwin Tovar, que con percusiones pauta el ritmo de las escenas con un toque de adrenalina, y de María Hajnal y Bryant Pineda como un mini ensamble de dos, que no suman en realidad nada a nivel narrativo, pero ayudan a dar una ilusión frenética al cuadro. Fuera de eso y a pesar de un par de proyecciones que consiguen dar estilismo a un mínimo de escenas, la propuesta de dirección permanece sencilla frente al texto de Prebble que otorgaría la posibilidad francamente delirante de aquel mundo de desapego con lo real del que habla la dramaturgia, pero en Teatro el Granero se reduce a batitas amarillas e iluminación más bien verdosa que nos transporta más a una clínica de recursos mínimos, que a lo sanitizado, pristino y hasta inhumano de la visión corporativa de las empresas farmacológicas y el provecho que toman del estudio de la salud, tantas veces negocio por encima de interés humano.

El Efecto en Teatro el Granero

Con dinamismo y una crudeza que para el final se ha transformado en drama intenso, El Efecto consigue levantar preguntas sobre lo real contra lo manipulado, y el control al que podemos acceder como personas a la merced de su propia química sanguínea, cerebro y cuerpo del que no tenemos la autonomía para liberar de pesares presuntamente emocionales. Un texto que permance ingenioso y disruptivo, y que ver en manos de mujeres como Samantha Coronel y Erika de la Llave, que acceden a lugares profundos y frágiles para entregar una vulnerabilidad muy sincera, no dea de ser una experiencia sobre la sensibilidad de aquello que nos mueve por dentro, lo cuestionable del amor como un abstracto cuando en gran medida es parte de un sistema, y la sensación de descontrol y pérdida de la autodeterminación ante el experimentar la vida desde el filtro de una psicología sobre la que no siempre tenemos dominio.

El Efecto se presenta jueves, viernes, sábados y domingos en Teatro el Granero del CCB.