Un frenético y simpático pre-adolescente se enfrenta contra una sombra que amenaza con destruir su hogar por las noches en El Misterioso Caso De La Sombra, una inteligente obra para jóvenes y adultos sobre aquellas cosas que decidimos ocultar, pensando que tal vez un niño no las va a entender, que se acaban convirtiendo en monstruos debajo de la cama y esqueletos en el clóset, cuando lo cierto es que la verdad -aunque dura- nos permite enfrentar los terrores de frente sin convertirlos en criaturas imposibles.
Nada más satisfactorio que una obra para infancias que no trata a los niños como tontos. O como si no pudieran enfrentarse con sus realidades y tuvieran que vivir blindados hasta la mayoría de edad. Cuando en la realidad sabemos que nadie es inmune a que la vida se ponga complicada, y los temas complejos de nada sirve evitarlos, cuando la solución más honesta siempre será la más frontal. El Misterioso Caso De La Sombra es un bellísimo caso de autores utilizando la visión lúdica de la infancia para recordarnos que los niños sí pueden con la verdad… tal vez necesiten de un amigo imaginario para traducirla a su lenguaje en lo que las herramientas les terminan de llegar, pero nada que esté fuera de sus capacidades.

Mikel nos recibe a su casa literalmente desde un micrófono. Es el absoluto protagonista, narrador, estrella del Misterioso Caso De La Sombra, y la trama a la que estamos por entrar es una que nos toca vivir desde su mirada. En un opening digno de sitcom de los 90, Mikel nos presenta a su familia: una mamá nerviosa y estresada, un papá cuyo trabajo lo obliga a ausentarse, una tía excéntrica que de verdad tiene muchas ganas de ser presentada ante el público, una mejor amiga que acaba de vivir su propia tragedia (la pérdida de su mamá) y está aprendiendo a habitar su nueva realidad, y un perro llamado Filete que no podemos ver con los ojos, pero en la imaginación es grandioso. Y en el diseño de audio todo un personaje.

Esta familia se está enfrentando contra un tema que Mikel aún no es capaz de verbalizar. Lo único que sabe es que Filete y él, una noche escucharon ruidos extraños en su casa. Asustados pero valientes salieron del cuarto esperando encontrarse con un posible zombie en la cocina, pero lo poco que lograron ver fue una sombra, que en efecto arrasó con parte del desayunador e incluso tronó un foco. Pero cuando Mikel intenta explicarle a su mamá que hay algo sospechoso rondando su casa, su mamá evade el tema y lo acaba mandando a vivir con la tía Margaret, que entre sus excentricidades está arreglando su jardín y requiere ayuda.

Mikel se niega a dejar el caso, y justo a tiempo conoce en la cobacha de su escuela a Sherlok Holmes, el famoso detective británico que lo impulsa a investigar más sobre la dichosa sombra. La cosa es que todo pareciera apuntar a que el misterio pudiera estar relacionado con su papá… quien supuestamente, y hasta donde sabe todo mundo, esta de viaje por trabajo. Lo que procede es una comedia repleta de personajes fantásticos y una tonalidad que salta de la irreverencia de una serie adolescente a lo familiarmente tenebroso quizá de un cuento como Coraline o algunas de las historias más tétricas de Roald Dahl, que no dejan de ser para jóvenes pero tampoco le huyen a tocar la oscuridad.

Juan Cabello (dramaturgo y director) aprovecha el colorido mundo de Mikel del que uno se enamora en cuestión de segundos, para llevarnos en un viaje que aterriza en un lugar del que poco se habla pero mucha gente enfrenta. Finalmente todas las familias tienen sus sombras. Muchas casas en las que crecimos como niños fueron en algún momento quizá sorprendidas por una sombra a la que había que encontrarle explicación. Y no me refiero a nada sobrenatural, no. Juan Cabello nos lleva por el camino de lo fantástico para alumbrar lo mundanamente complejo. Lo que uno desearía que fuera un monstruo de fantasía para no tener que enfrentar como algo terriblemente humano. Y adulto. De ésas cosas que te obligan a madurar y que tarde o temprano hay que dejar de maquillar.

El Misterioso Caso De La Sombra funciona porque debajo de un envoltorio de risa constante y la sensación de cuentito, se escriben personajes muy reales, con sus gamas de grises, sus errores, sus debilidades, las consecuencias que no pueden dejar de enfrentar. Pero la obra no se regodea en lo abrumante. Retratada como un caso para Sherlock Holmes, Mikel puede acceder a su trama desde los ojos de un descubridor. Y para cuando accede a ver realidades donde antes había sombras, es enormemente emocional, porque el descubrimiento, la solución del enigma, la resolución del tan anunciado misterio, es personal y viene acompañada de su cierta dósis de confusión y necesario perdón. La obra nunca te deja de hacer reír, nunca te suelta la mano, pero tampoco pretende que no pasa nada. Porque sí pasa. Y está bien que pase.

Jatzke hace de Mikel un personajazo digno de cargar el título de protagonista. Encuentra en sus fallas razones de comedia, y vuelve su inteligencia en ambición emocionante. Pero más que eso le da personalidad a montones; mientras Amanda Farah como la Tía Margaret está consciente que le toca ser ese personaje ultra entrañable, porque todos tuvimos uno así en la infancia, que hasta costaba trabajo creer que podía ser real. Una tía, un abuelo, una amiga de la familia, ése que cuando cruzaba por la puerta la casa entera se iluminaba, y como niños sabíamos que se venía una aventura, algo fuera de lo rutinario. Amanda Farah trae eso a la mesa. Y es imposible salir de la sala sin pensar, cómo quisiera yo haber pasado un verano con Margaret.

Y es curioso, pero el otro gran personaje de la puesta es sin duda el diseño escenográfico de Mauricio Ascencio. La casa de Mikel y sus papás que de pronto se descubre para hacerle espacio al jardín de la Tía Margaret, una pieza llena de rinconcitos por descubrir que provoca que el escenario del Teatro Milán se vea enorme, y que el mundo de Mikel esté completo. Y cada que un coche se estaciona en la cochera, la sensación de ver pasar las luces por la ventana, verdaderamente te regresa a ser niño y estar esperando oír el coche de tu papá después del trabajo. Eso y el diseño sonoro de Fernando Sisniega que además de realizar a Filete en su entereza, logra darle personalidad al universo al que nos invita por la duración de un misterio. Y es un universo que reconocemos inmediatamente. Lo hemos visto en nuestro juego, en nuestra imaginación.

El Misterioso Caso De La Sombra es esa obra que de haberme tocado de niño hubiera querido ver cientos de veces. Porque no deja de ser un momentazo alegre y emocionante, verdadero y justo cuando necesita serlo, pero finalmente un apapacho aún cuando le toca acariciar lo crudo. Con un grupo de actores que podrían seguir capítulo a capítulo contando la historia de Mikel, sus amigos y familia, porque son tan entrañables que un solo episodio en esa casa no termina de sentirse como suficiente. Y un certero recordatorio de que mentirle a un niño para protegerlo, no lo protege de nada, sólo termina llenando su mundo de sombras que no pueden ocultarse lejos de la luz para siempre.
El Misterioso Caso De La Sombra se presenta los domingos a las 12pm en el Teatro Milán.








