Un juego de impro llevado a un motivo dramático, Cajita encuentra su elemento más ingenioso en la premisa de su concepto, pero con una ejecución que batalla con ritmo y verdad, y aferrado a tomarse demasiado en serio a sí mismo, la puesta permanece en un rubro de ejercicio actoral al que el público asiste más como testigos del experimento, que como espectadores a un proyecto que logre sentirse concreto, probado y terminado en la totalidad de la palabra.

En papel, Cajita es sin duda una idea llamativa. Conceptualizada por Jess Nyan (también actriz) y dirigida por Ana Karen Gaona, la obra propone el viaje dramático de una mujer, literalmente desempacando recuerdos de cajas, donde la intérprete no tiene idea de lo que va a desempacar, porque esa parte va improvisada y trabajada con la audiencia que suma lo que Jess va encontrando en cada caja a partir de una serie de preguntas que se responden en papelitos al entrar al teatro. Una clásica dinámica de impro que en shows de sketch o de comedia suele funcionar muy bien, pero que en esta puesta representa un reto mayor que la obra no logra librar sin la densidad de un magno esfuerzo. Densidad que no deja de sentirse presente en la escena, y resta mucha ligereza.

Cajita de Jess Nyan

El personaje que Jess Nyan construye para la ficción va llegando a su nueva casa lista para empezar de cero. Su profesión, su locación y al menos tres de sus recuerdos no son parte de lo que ella sabe de antemano, pero sí tiene presente que para lograr el arco redondito de su personaje ha de liberarla de aquello que viene cargando y que tiene que ir colocando en su nuevo hogar ya sin el peso del dolor o la expectativa, dándole a las muchas cajas en el escenario un valor literal y otro metafórico sobre aquello que llevamos con nosotros a veces viejo, generalmenta arrinconado y de pronto cerrado, que nos cuesta trabajo soltar, incluso cuando estamos dispuestos a renovarnos.

Cajita de Jess Nyan

La premisa pide un cierto matiz dramático, incluso motivacional, y de abordaje serio que combinada con la propuesta juguetona de los papelitos, usualmente ideada como parte de la comedia innata a la impro, cuya esencia es finalmente el error, termina por maridar de forma arenosa. Desde el momento en el que Cajita no se reconoce como improvisada ante la audiencia, porque la obra comienza como muchos monólogos con su protagonista narrando en primera persona pero sin mayor explicación de ninguna mecánica, la puesta pareciera pedir de su audiencia la convención de un unipersonal cualquiera, en lugar de la complicidad que genera el compartir lo que implica el ejercicio impro que asume de forma muy inmediata que las muchas fallas, errores y trastabilleos son parte de lo mágico de lo que uno va a ver.

Cajita de Jess Nyan

Jess Nyan entra a escena esperando la fluidez y diposición de una dramaturgia escrita, y el peso de esa responsabilidad que se cuelga sobre los hombros es uno que resulta pesado y visible en todo momento. A instantes juega con pequeñas bromas que logra improvisar con lo que encuentra en sus cajitas, pero para sus tres bloques más importantes se ve obligada a crear escenas largas y emocionales que puedan representar los tres recuerdos que dan cuerpo al conflicto interno del personaje. Y aunque es innegable la capacidad de Nyan para crear al instante, y el enorme trabajo de memoria que convoca para recordar detalles que ha ido improvisando al aire por 90 minutos, el drama del personaje no consigue cimientos y las escenas se alargan sin mayor impacto, en una dirección que pide de ella ir cambiando de posición física cada que asume a un interlocutor distinto, rompiendo por completo cualquier tipo de ritmo que ella ya tuviera trabajado.

Cajita de Jess Nyan

Las escenitas logran conseguir momentos entretenidos. En mi función, asumió el papel de una tía venezolana que le repetía constantemente la importancia de permanecer en movimiento; regresó al recuerdo con su madre, una mamá juiciosa e impertinente, que le impidió progresar en su profesión como veterinaria luego de una negligencia que terminó en la muerte de un gato, y a una disputa familiar con un tío machito y misógino que acabó en franca violencia con cuchillos. Jess armó escenarios bien pensados, si bien su familia era un enorme disparate, y su madre a momentos se presentaba de forma antagónica y en otros contradictoriamente motivacional, detalles que en una impro de comedia sólo hubieran sumado a la irreverencia y al absurdo, pero que en el tono de Cajita restan solidez al relato, y ahí donde el drama pide arcos con un principio, un medio y un final, Jess consigue entregar sólo principios. Repito, que en un formato de sketch no tendría mayor importancia, pero que para el ambicioso plan de Cajita no deja de presentarse como obstáculo.

Cajita de Jess Nyan

Uno de los elementos más perspicaces del montaje es la participación de Alekssa Green como músico en escena, que a las vivas y en continua complicidad con Jess Nyan, va dando mucha de la tonalidad y avance a lo que se va presentando, incluso de pronto obligando a la actriz a reaccionar a su diseño sonoro improvisado, y rescatando con dinamismo algunos momentos que requieren despertar. El trabajo de ella y de la gente en cabina haciendo un diseño de iluminación al momento que pueda empatar con la sensibilidad de lo que va siendo relatado, es sin duda uno que se tiene que aplaudir, y que requiere de un presente total.

Cajita de Jess Nyan

Cajita es una buena idea cuya ejecución aún puede encontrar un diseño consistente y resistente a las inclemencias de la impro. Para un formato de 90 minutos y de corrido, de pronto no basta el talento y la velocidad de una actriz o de todos los involucrados, porque es la estructura la que finalmente le da columna vertebral a la puesta y la que permite que toque en los lugares conmovedores o emocionales a los que pretende llegar. De las cajas no dejan de salir cosas sorprendentes: ingenio, tino, presencia, entusiasmo, trabajo en equipo, vaya, esa mudanza está llena de los elementos que conforman el buen teatro, sólo falta desempolvar todo eso y encontrar su correcto lugar sobre la repisa para que Cajita deje la sensación de a medias en el ático, y se presente como un proyecto pulido, certero y ya mudado.

Cajita se presenta los jueves a las 8:30pm en El 77 Centro Cultural Autogestivo.