Nada se compara con el descubrimiento de actores capaces de transformarse por completo para un personaje. Como Ali Louis Bourzgui, actualmente el villano David en The Lost Boys en Broadway, pero antes de eso, el héroe Orfeo en Hadestown.

Ali Louis Bourzgui, el más reciente ganador del Premio Tony a Mejor Actor de Reparto en un Musical por su interpretación de “David” en el musical The Lost Boys, es un claro ejemplo de estos actores tan camaleónicos que hacen suyos cada personaje que interpretan, dejando atrás cualquier rastro de su identidad personal antes de subir al escenario. Una de las comparaciones más claras para ejemplificar esta habilidad es la que consigue creando a personajes completamente diferentes en Orfeo para Hadestown y su David en The Lost Boys. Ambos construidos desde polos opuestos, y al mismo tiempo opuestos a la personalidad que muestra Ali fuera de personaje.

The Lost Boys es un musical ambientado en los años ochenta que sigue a los hermanos Michael y Sam Emerson, quienes se mudan con su madre a la ciudad costera de Santa Carla, en California, donde descubren que la banda de rock local en realidad está integrada por vampiros. David es el líder vampiro de esta banda: un personaje con personalidad ruda y voz grave. Es engañoso, seductor, atrevido, descarado y domina el espacio con su presencia. Por el contrario, Hadestown narra el antiguo mito griego entre Orfeo y Eurídice, donde Orfeo desciende al inframundo para rescatar a su amada Eurídice. Orfeo es un personaje dulce y artístico, que a su vez es valiente y vulnerable a las injusticias del mundo. Ali Louis Bourzgui tiene la capacidad para habitar en ambas pieles con tanta naturalidad, que parece imposible creer que estamos viendo a la misma persona; y eso genuinamente le valió su nominación y su premio.

Descubrirlo en ambos personajes no deja de ser una cosa que impresiona. En mi caso, el impacto fue enorme. Acababa de ver la presentación de The Lost Boys en los premios Tony, y unos días después apareció en mi feed un video de su perfil en Instagram donde está interpretando “Epic lll” de Hadestown. Lo primero que me sorprendió fue el cambio en su voz: dos registros de voz distintos que transmiten personalidades y emociones completamente diferentes, y que sorprendentemente tampoco tienen nada que ver con su voz como cantante fuera de personaje.

Variety entrevistó a Ali Louis Bourzgui en mayo previo a una función de The Lost Boys, y el actor habló sobre lo que implicó el trabajo para crear a David, el mítico vampiro líder. Desde aprender sus acrobacias, hasta tomar inspiración de películas vampirescas y cantantes de rock; tomando como base también al Tim Curry (El Show de Terror de Rocky). Él habla de lo mucho que ha aprendido de David y de cómo lo sigue moldeando cada función. Para él el juego nunca deja de ser distinto, porque entiende a David como un vampiro que, dada su longevidad, puede ser distinto cada noche. Entender así a su personaje, le permite a Ali experimentar y aprender cada función, no sólo sobre él mismo, pero también sobre el público.

(THE LOST BOYS Y EL SENTIDO DE PERTENECER)

Ali dijo para Broadway.com: “Siempre he querido ser un actor de carácter y no tener que interpretar una versión de mí mismo en todo; me encanta cambiar de emociones y energías.” Y para Playbill confesó que su mayor miedo es “quedarse arrinconado con un vampiro energético”. Pienso que esas son bases importantes para desarrollar la habilidad del camuflaje actoral.

Durante mucho tiempo, especialmente en la industria cinematográfica, se ha encasillado a ciertos actores en arquetipos específicos. Como a Liam Neeson (Taken) como la pesadilla del crimen organizado, Hugh Grant (Notting Hill) eternamente adorable en las comedias románticas, o Keanu Reeves (John Wick) en héroe de acción desgarbado. En Browadway llegan a pasar casos similares. Por ejemplo, tenemos a Patrick Page que es un referente histórico de grandes antagonistas, desde Scar en The Lion King hasta Hades en Hadestown. Mientras que del lado “más amable”, un ejemplo claro es Aaron Tveit que, a pesar de tener en su repertorio a personajes como Sweeney Todd, su carrera está constituida mayormente por personajes carismáticos y románticos, como Christian en Moulin Rouge!. Y no es que carezcan de habilidades actorales, no cabe duda que son actorazos de primera, es sólo que encontraron un distintivo en sus perfiles que les funciona a ellos, a las producciones y al público, y tal vez acabaron un poco encasillados. Así que cuando aparecen actores como Ali Louis Bourzgui, que son capaces de jugar en ambos extremos, es cuando realmente podemos apreciar una versatilidad actoral que, aunque no la pareciera, no siempre está tan presente en las ficciones que consumimos.

Hay millones de actores que son capaces de lograr impacto con cada una de sus interpretaciones, sobre todo en el cine. Pero el teatro tiene algo que sin duda es mágico: que todo sucede en vivo. En teatro ninguna función es igual a la otra, ninguna experiencia se repite de la misma manera. Y creo que esa es una de las cosas más fascinantes de ver a los actores en vivo: saber que aquél que conoces, deja de ser él para transformarse en alguien más por un momento. Y cuando la línea divisora entre el actor y el personaje deja de importar, estás frente a alguien que de verdad entiende el arte de ser camaleón para el escenario.

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