Una ficción que se descubre para revelar una docuficción en su interior, a su vez acompañada por una serie de ficciones satelitales que podrían en realidad estar encubriendo el verdadero centro alreadedor de todo este juego de capas en Amleth (O Tesis Sobre Por Qué Los Hombres Heteros Quieren Actuar En Hamlet En 2025), un proyecto íntimo que mezcla géneros y conceptos en un Lego teatral, divertido, ingenioso y original que en su mecánica fracturada termina por hablar de forma honesta y sensible sobre las dinámicas de pareja, los cuestionamientos existenciales alrededor de las relaciones y encuentros, y la masculinidad como un cambiante en el ahora más que antes.
En un espacio escondidillo en la colonia Miguel Alemán en la Ciudad de México, conocido como La Ballena, se está presentando esta joyita teatral under que presume a Hamlet en su propio título, pero en realidad esconde toda una propuesta alrededor de las relaciones y las parejas de lo más entretenida, que nada tiene que ver con Shakespeare, pero sí mucho con el mundo de ahora, y el pensamiento que ha ido evolucionando para transformar conceptos relacionados con la masculinidad y el encuentro entre dos personas, que no es el mismo que hace cincuenta, veinte… vaya, diez años, quizá cinco.

En el foro en realidad caben pocas personas, y hay algunas sentadas en cojines en el piso, y en bancas a los laterales, y del fondo, donde todo lo cubre una especie de sábana-telón, se aparece esta mujer en sus veintes, cargando su celular para filmarse -proyección que vemos aparecer en la misma tela- y confesarse sobre el repudio que ha comenzado a sentir por su pareja, que duerme en una cama apenas a la vista. Una crisis de permanencia y una duda que asalta quizá en la madrugada para preguntarse si está en el lugar correcto. Pero antes siquiera de que podamos identificar quién es ella, el telón se parte y entra un Hamlet, ataviado con una capa roja y una corona hechiza, que sorpresivamente en vez de monólogo Shakespearano, nos comienza a recitar las perturbantemente misóginas palabras del Chicharito (al menos creo que era el Chicharito, y si no él, alguien muy parecido).

A pedirles a las mujeres que cuiden su feminidad y a los hombres que protejan la masculinidad que los ha caracterizado por siglos en un conservador intento por reclamar el patriarcado que un cierto tipo de hombre (onvre) hoy ve puesto en peligro. Extraño para un Hamlet… o un Amleth, del mito escandinavo que dio inspiración a la tragedia de William Shakespeare. Pero pronto esta mítica visión descubre a su pareja sentada en el público, y el personaje se desviste en actor para rogarle que pase al frente con él para que mejor -juntos- actúen otra obra completamente distinta.

Una que escribieron entre ellos, que no tienen presuntamente ensayada, y por tanto la tienen que leer en libretos, y que se inspira en su propia historia. La historia de Tomás (Tomás Herrera Gómez) y Nareni (Nareni Gamboa), ambos teatrerxs, y los temas que los atraviesan, de pronto relacionados con los recuerdos que tiene él de una infancia en la que no entendía cómo tratar con mujeres, que tal vez sigue arrtastrando al presente, de pronto con la posibilidad de que él se deje penetrar durante el jugueteo sexual, vaya, lo abren literalmente todo ante el público, al que le prometen que no se van a guardar nada. Aunque la promesa la van rompiendo varias veces cuando la pena o la prudencia los llegan a detener, y a provocar que alguno de los dos mejor abandone el foro.

Esta docuficción aparentemente impromptu se ve entrecortada por una serie de viñetas de una ficción mucho más tradicional, donde no hay rompimiento de la cuarta pared en absoluto, protagonizadas por Mar Estévez y Jorge Cabrera, que nos llevan a momentos íntimos absolutamente de otra índole, donde el encuentro, el sexo y las relaciones son la temática central. Una mujer que terminando de tener relaciones escucha como él continuamente le promete en el celular a otra persona que ya está por volver, o un incómodo encuentro entre dos personas abriendo su intimidad desde la melancolía, acompañados por la canción Tsunami de Paula Cendejas y una inevitable decepción arraigada a la cama.

Todas estas historias y meta-historias se orbitan en una puesta que es el panorama completo: qué comunicamos y a quién, qué sensibilizamos y cómo, ante qué nos cegamos y qué permitimos, dónde están nuestros límites. Amleth termina por ser un cuadro tan sincero como simpático y emocional, que en ese pequeño cuarto de la Miguel Alemán pareciera un convivio que a todos ahí nos puede susurrar al oído cosas bonitas y verdades medio tétricas, y al mismo tiempo hacernos soltar carcajadas viéndonos representados. De pronto como personas, como parejas, como individuos encontrándose a sí mismos, y hasta como espectadores y hacedores de teatro, sobre lo cual los chistes vuelan a cada rato y acaban involucrando hasta a David Gaitán (mucho chiste local para el que sabe entenderlo).

Y aún cuando los elementos en el foro son básicamente los esenciales, Amleth, escrita por el colectivo y dirigida por Tomás Herrera Gómez y Mar Estévez, encuentra donde integrar su propia peculariedad en detallitos de lo más entreñables. Desde un vestuario que desnuda a los actores sin desnudarlos, bordando sobre su ropa sus cuerpos en una bella propuesta artesanal, una sencilla pero efectiva dinámica de proyección multimedia, y hasta un maquillaje blanco sobre la cara de Tomás, que no sólo contrasta con una primera conversación sobre blanquitud y racialidad en el teatro, pero que además jamás deja de ser un visual gracioso de ese primer Hamlet que supuestamente estábamos reunidos ahí para ver… y luego ya no, que termina por usar una playera de la Selección Mexicana, y acaba por convertir su corona en literales red flags.
Amleth se presenta viernes a las 8pm, sábados a las 7pm en Foro La Ballena.








